Este año la noche de San Juan no significó demasiado para mí, puesto que el 23 trabajaba de 16 a 23 en Vevstova (una de las 7 tiendas que tienen los dueños de las mismas para los que trabajo, concretamente la que en el piso de arriba tiene la Julehuset, o Casa de Navidad, con mil millones de mierdecitas navideñas) y al dia siguiente abría la tienda a las 10 y trabajaba hasta las 17, por lo tanto no era plan de liarla con nocturnidad y alevosía.
Así que tal como llegué a casa de vuelta del curro, me preparé la comida para el dia siguiente y me dispuse a irme a dormir, enfadado por vivir en un mundo tan injusto en el que no da tiempo de viciarse cinco horas al final fantasy XII entre sesión y sesión de curro. Como todas las noches desde hace cosa de un mes me puse el antifaz…si, me resulta imposible dormir sin él en estos momentos en el que la noche es un concepto precario. Por muchas dobles capas de cortinas negras que haya creado mi habitación es la pesadilla de los refugios de los Vástagos.
Suena el teléfono. Me sobresalto. Me quito el antifaz y alcanzo el movil (ese que Nacho se encontró trabajando en Contra y que me regaló, no sin antes regocijarnos con las fotos de sesiones de hardcore que incluían) y miro la hora: 3 am. + 34…Un número español reclama mi atención a esas horas, aunque mi reciente despertar no me permite reconocer ese número…¡será una emergencia seguro!
Descuelgo.
“¡¡¡EDUUUUUUUUUUUUU!!! ¡¡¡HOLAAAAAAAAAAAAAA!!!”…me parece adivinar una voz enmofletada y ebria…”¡ala! ¿¿no estarás durmiendo?? ¡Pero si es San Juan!bueno te jodes, que te echamos de menos y no paramos de hablar de ti y hemos pensado ¿¿lo llamamos??, espera que se pone Joan…”
“¡Tiuuuuu! ¿Qué COLLONS fas dormint? que et trobem a faltar cacho tiu i…què…¿què fa aquell home amb branques al cap?…espera que s’hi posa el Nob…”
“Eduuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu, tio ¿cómo estáaaaaaaaaas? Tan Taaaaaaaaaaaaan ¡¡¡Chipmunk!!!”
En fin. Etc. También pude hablar con Niní, que a diferencia de la gente normal, en vez de pillar un ciego pilla un sordo y era incapaz de oir nada de lo que le decía. Sea como sea la estampa es la de un hombre en pijama estirado en su colchón, con el antifaz en la frente, hablando con una pandilla de borrachos en la playa de otro país.
¡Gracias! Fue un momento muy épico comprobar que al menos vosotros lo celebrábais y, como debe ser, ya ibais bien doblados (tengo entendido que Joan acabo de doblar el espacio/tiempo posteriormente, algo que me hizo pensar en Túnez, no sé muy bien porqué ;). No tuve fiesta de San Juan, pero eso no impidió que me fuera a dormir con una sonrisa de oreja a oreja…unos centímetros por debajo del antifaz, claro.
2 comentarios
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He tenido problemas de edición y al final no sé a qué se deben los espacios brutales entre párrafos jeje
Alégrate que a mi no me llamaron!!!!!!!!!